
Lectura
Desde que era pequeña soñaba con trabajar con niños y niñas como yo. Os voy a contar cómo es mi trabajo:
Por la mañana llego a la guardería. Los niños entran y dicen “hola”. Yo sonrío y les ayudo a colgar la chaqueta y la mochila.
Nos sentamos en círculo en el suelo. Cantamos una canción y hablamos un poco. Un niño está un poco triste. Yo le miro, le hablo despacio y le doy un abrazo pequeño. Ahora está mejor.
Después pintamos con colores. Los niños usan rotuladores y ceras. La mesa está llena de papeles, manos sucias y muchas risas. Yo limpio las manos de un niño y él dice “gracias” muy contento.
Más tarde jugamos en la alfombra. Construimos una torre con bloques. Un niño no puede poner una pieza. Yo le ayudo con paciencia. Cuando la torre es muy alta, todos dicen “¡guau!”.
También cuido a un bebé. Le doy el biberón y le canto una canción suave. El bebé cierra los ojos y duerme tranquilo en mis brazos.
Antes de comer, vamos al baño. Los niños se lavan las manos con agua y jabón. Yo les enseño a abrir y cerrar el grifo y usamos toallas de colores.
Por la tarde leemos un cuento. Yo tengo un libro grande con dibujos. Los niños se sientan cerca de mí. Yo leo despacio y pongo voces diferentes. Ellos escuchan con atención y hacen muchas preguntas.
Al final del día, recogemos los juguetes. Guardamos peluches, coches y bloques en cajas. Todos ayudan un poco. La clase está ordenada y yo estoy cansada, pero feliz.
Los padres vienen a buscar a los niños. Yo hablo un momento con las familias, cuento el día y digo “hasta mañana”. Cierro la puerta de la guardería y pienso: “Es un trabajo difícil, pero es un trabajo bonito”.


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